Un ataque directo al “corazón” de la Amazonia que indigna a Brasil

Pablo Cesio/Aleteia Brasil |

La valiosa reserva natural de Renca en Brasil, queda abierta a la explotación minera a manos de privados

Más grande que Dinamarca, Suiza o Bélgica. Por estos días muchas han sido las comparaciones de la extensión de la Reserva Nacional del Cobre y Asociados (Renca), una reconocida zona de la Amazonia en Brasil de más de 47.000 kilómetros cuadrados ubicada entre los estados de Pará y Amapá, al norte del país.

Lo cierto es que un decreto del presidente Michel Temer, publicado el pasado 23 de agosto en el Diario Oficial de Brasil, generó indignación tanto a defensores del medioambiente como a otros sectores de la sociedad brasileña, pues para muchos representa “el peor ataque a la Amazonia en casi 50 años”.

Así lo expresó en declaraciones reproducidas por BBC Mundo un senador de la zona, quien se suma a las voces de protesta de varios especialistas que advierten de un fuerte impacto ambiental.

Es que, a través de la decisión firmada por Temer, se “extingue” la reserva y se abre camino a la explotación minera a manos de privados, actividad prohibida en la zona desde el año 1984 cuando fue establecida como reserva natural (fue durante la dictadura miliar que así se decidió con el fin de favorecer la explotación exclusivamente estatal, algo que no sucedió). Este lugar es considerado de gran valor por sus grandes cantidades de minerales como cobre, oro, níquel, entre otros.

Desde el lado del gobierno se afirma que la medida lo único que hace es atraer inversiones para el mayor desarrollo, pero que serán puestas al resguardo las áreas protegidas y poblaciones indígenas, por lo que se considera que no se pondrá en riesgo la flora y fauna de esta extensa zona de la cuenca de la Amazonia.

“El objetivo de la medida es atraer nuevas inversiones, con generación de riquezas para el país y de empleo y renta para la sociedad, además de la ampliación de la oferta de bienes minerales, con base siempre en los preceptos de la sostenibilidad. Se cree que la medida podría ayudar en el combate a las actividades extractivas ilegales instalados en la región”, señala en un comunicado el Ministerio de Minas y Energía de Brasil.

Pero estas afirmaciones lejos de generar tranquilidad han despertado más críticas debido a que varios expertos consideran que la riqueza natural que atrae a los inversionistas está ubicada precisamente en las áreas protegidas, además de recordar que “la minería está asociada a los grandes desastres ambientales”, prosigue BBC Mundo.

“Si destruyes la floresta en aquella región, interrumpes la correa transportadora que lleva humedad del Atlántico para adentro de la región amazónica (…) Es lo mismo que tomar a una persona por el pescuezo”, aseguró a ese medio Antonio Donato Nobre, experto en la Amazonía del instituto brasileño de investigaciones espaciales INPE.

Más allá de los aspectos medioambientales, en la zona también viven varios pueblos indígenas, quienes con estas actividades podrían verse afectados.

“Además de la explotación demográfica, deforestación, pérdida de la biodiversidad y comprometimiento de los recursos hídricos, habrá un incremento de los conflictos agrarios y amenaza a pueblos indígenas y poblaciones tradicionales”, advierte el Maurício Voivodic, director ejecutivo de WWF-Brasil, reproduce La Vanguardia, integrante de una organización que expresó duras críticas a la medida.

Como trasfondo aparece el tema de la economía del país, en crisis y necesitada de recursos, algo que genera conflicto de intereses. Por un lado, la necesidad de desarrollo y por otro el “cuidado de la casa común”, concepto que popularizó el papa Francisco con su encíclica “Laudato Sí”.

 

Con información de BBC Mundo, la Vanguardia, ONG y entidades estatales de Brasil

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