¿Cómo Vencer El Miedo a La Muerte Según La Biblia?

La próxima vez que entres a un túnel con el automóvil y salgas de él, acuérdate de que la muerte de cada hijo redimido de Dios será así. Darás las buenas noches en la tierra y te darán los buenos días en el cielo.

En realidad, desde que nacemos se nos empieza a acortar el tiempo de vida. Pero con las emociones y la agitación de la infancia y la adolescencia y con las prisas y presiones de la edad adulta no pensamos mucho en la muerte. Somos como aquel hipocondríaco que mandó gravar en su lápida: “Me lo esperaba, pero no tan pronto”. Sin embargo, a medida que envejecemos y vemos que nos queda menos tiempo por delante que el tiempo transcurrido, comenzamos a orar como el salmista: “Enséñanos … a contar nuestros días que traigamos al corazón sabiduría” (Salmos 90:12). Alguien le preguntó a Charles Spurgeon si tenía “gracia para morir” y él respondió: ‘Ahora no; pero la tendré cuando me llegue la muerte’. Así pues, la gracia que te ha salvado y sostenido hasta hoy te acompañará en tu transición de una vida pasable a una superior.

“EL QUE CREE EN MÍ, AUNQUE ESTÉ MUERTO, VIVIRÁ” (Juan 11:25)

Hace años, una famosa canción country decía: “Todo el mundo quiere ir al cielo pero nadie quiere morir”. ¿Por qué? A veces porque no sabemos bien si estamos listos. Pero sí puedes estarlo. ¿Cómo?

1) Preparándote espiritual y emocionalmente.

Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (Juan 11:25-26). Cuando pones tu confianza en Cristo, la muerte no es el fin sino el principio de la mejor versión de ti mismo.

2) Preparándote en el área de las relaciones personales.

¿Cómo? Haciéndoles saber de continuo a tus seres queridos cuánto te importan. Asimismo debes perdonar a quienes te hayan herido y pedirles perdón si los heriste, antes que llegue la muerte:

25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.

26 Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.

(Marcos 11:25-26).

3) Preparándote financieramente.

Uno de los últimos actos de Cristo en la cruz fue encomendar a uno de Sus discípulos que cuidara de su madre. Es de buen administrador dejar un testamento vigente con instrucciones claras relativas a los bienes terrenales y a los detalles deseados para el funeral. Quizá no resulte agradable pensar en ello, pero es tu responsabilidad espiritual.

Pablo escribió: “Me siento presionado por dos posibilidades: deseo partir y estar con Cristo, que es muchísimo mejor” :

 

¿Por qué dice “muchísimo mejor” Porque Dios ya le había dado un vislumbre del cielo. David se sintió igual: “En Tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre” (Salmos 16:11).

Señor, hazme saber mi fin, y cuál es la medida de mis días, para que yo sepa cuán efímero soy. (Salmos 39:4)

Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

(Juan 11:25).

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