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Uno de los cambios importantes en su vida después de su conversión fue la oración, especialmente, el rezo del Santo Rosario, porque le permitía recitarlo en todo momento y lugar, lo que la ayudaba a concentrarse: “María misma me ha dado una manera de orar que es agradable a Dios. Y es bueno tener algo que siempre puedes hacer por y con Dios sin estar preguntándose en la cabeza si lo estás haciendo bien”

 

ACI  / Camino Católico)   Leah Libresco Sargeant, quien fuera una conocida bloguera atea, se convirtió en 2012 al catolicismo después de desafiar a sus lectores a presentar una respuesta intelectualmente rigurosa y espiritualmente gratificante a sus preguntas sobre la vida. En una reciente entrevista con el National Catholic Register, Sargeant explicó su motivación para convertirse al catolicismo y los cambios que experimentó después.

“Lo que me persuadió fue definitivamente la fuerza que empezó a cobrar la pregunta de: ¿Cómo es que llegamos a conocer la verdad?”,dijo Sargeant, quien continúa escribiendo en su blog pero desde una

perspectiva católica y, además, es editora colaboradora de la revista católica America.

La bloguera sabía que las matemáticas funcionaban totalmente distinto a la moralidad, “porque hay cosas en el mundo físico que son tan evidentes para nosotros que obviamente no requiere ninguna intervención sobrenatural”, sino que son entendibles por analogías físicas.

“La moralidad no funciona de esa manera”,dijo, y se dio cuenta de que su “asidero sobre si la ética existía era más débil que si las matemáticas existían”. “Así que la pregunta es: ¿De dónde viene ese tipo de conocimiento si no es algo que pueda ir construyendo a partir de bloques de construcción que encuentro a mi alrededor?”.

En los momentos de duda, Sargeant indicó que tuvo tres proposiciones que no encajaban bien: “(1) Que no había Dios. (2) Que la moralidad no dependía de los seres humanos, no era algo hecho, sino algo trascendente fuera de nosotros. (3) Y que no parecía tener una manera de alcanzar algo trascendente por mi cuenta”.

“No puedes creer los tres a la vez. Entonces, ¿a cuál de ellas renunciar? La proposición por la que yo estaba definitivamente más segura es que la moralidad era trascendente. Me mantuve desconcertando en el tercero, tratando de encontrar una manera de hacerlo. Yo seguía encontrando problemas. En última instancia, decidí renunciar a la primera proposición: que no hay un Dios”,dijo la ex atea.

Sargeant reveló que fue a través de conversaciones con católicos y con amigos ortodoxos orientales que reconoció “al Dios del que estaban hablando como el tipo de Dios que había estado evadiendo sin notarlo”.

Antes de su conversión, la también autora del libro Arriving at Amen: Seven Catholic Prayers That Even I Can Offer (Llegando al Amén: Siete oraciones católicas que inclusive yo puedo ofrecer), había crecido en una familia que no era religiosa, y se educó con el pensamiento de que la religión era falsa.

“Muchos de los ejemplos de religión que encontré no eran convincentes”,dijo.

Durante su proceso de conversión, Sargeant señaló que parte de lo que hizo que el cristianismo le “pareciera razonable” fue leer el libro Mero Cristianismo, de C.S. Lewis. También empezó a leer Ortodoxia de G.K. Chesterton y Confesiones de San Agustín.

Este último fue su santo para la confirmación: “Lo elegí como un santo de confirmación porque, de alguna manera, él tuvo un viaje similar al mío. Somos similares en que él también estaba buscando la verdad y la buscó de una manera extrema”.

“Y yo también tenía cierto interés en el maniqueísmo, no por ese nombre, sino en el sentido de pensar que lo físico del mundo es intrínsecamente inmoral y solo el intelecto y el espíritu son interesantes. Pensé que un santo patrono que compartía mis debilidades sería útil”.

Finalmente dijo que uno de los cambios importantes en su vida después de su conversión fue la oración, especialmente, el rezo del Santo Rosario, porque le permitía recitarlo en todo momento y lugar, lo que la ayudaba a concentrarse.

“María misma me ha dado una manera de orar que es agradable a Dios. Y es bueno tener algo que siempre puedes hacer por y con Dios sin estar preguntándose en la cabeza si lo estás haciendo bien”,concluyó.

Alexander Way decidió no dar el permiso para que desconecten el soporte vital de su esposa, que había quedado en coma debido a una grave enfermedad, y 6 años más tarde ella tuvo una recuperación asombrosa que le permitió salir embarazada y ser madre de una niña.

Beatrice, hoy de 42 años y de nacionalidad inglesa, sufrió un accidente cerebrovascular y un ataque al corazón en 2011 debido a un defecto cardíaco llamado cardiomiopatía hipertrófica congénita.

Un neurocirujano extrajo el 40% de su cráneo en un procedimiento de emergencia después de una apoplejía que causó que su cerebro se inflamara.

 "Yo estaba convencido de que se podía hacer más. Sin embargo, los doctores insistieron en que Beatriz tenía muy poca respuesta cerebral y que no había manera de que pudiera mejorar. Si ella se despertaba del todo, apenas respondería. También quedaría ciega. Muchas palabras fueron intercambiadas, en términos inequívocos les dije: ‘¡No apaguen la vida de mi esposa!’”, añadió.

Los médicos hicieron caso a sus protestas y Beatrice fue trasladada a una unidad de neurocirugía para ser tratada por cirujanos especializados en cerebro. Sin embargo, dos días después entró en coma.

Alexander, de 44 años, quedó conmocionado cuando los médicos le pidieron que aceptara la eutanasia para su esposa debido a la complicación de la enfermedad. “La petición fue seguida por un pedido para considerar la donación de sus órganos”, recordó.

Su esposo se negó y los médicos aceptaron realizar una cirugía que resultó exitosa. Beatrice, luego de recuperarse, aseguró que estaba “muy agradecida con Alexander por interpelar a los médicos que pensaban que su vida había terminado”. “Me salvó la vida”, expresó. “Mostré todas las señales de un derrame cerebral y él me sostuvo y me consoló hasta que llegaron los paramédicos de la ambulancia y me llevaron al hospital”, continuó.

En declaraciones a The Daily Mirror Alexander afirmó: “No tengo ninguna duda de que la oración nos mantuvo en nuestros días más oscuros. Fue tan importante para nosotros a lo largo de todo. Estoy verdaderamente bendecido por tener a Beatrice y Rosemary. Debemos el milagro de la supervivencia a Dios. Rosemary es, para nosotros, un testigo vivo del poder de la oración”.

Luego de recuperarse Beatrice dio a luz a su pequeña hija Rosemary en junio de 2016, a pesar de que varios médicos estuvieron en contra del embarazo. Alexander recordó el momento en que los doctores del Hospital Princess Alexandra en Harlow (Inglaterra), le dijeron que pensaban que Beatrice no lo lograría.

La historia de Alexander y Beatrice Way se hizo conocida luego de que la esposa escribiera y enviara una foto de su bebé al neurocirujano que la trató y luego salvó, Ian Hu Liang Low.

“Se ha convertido en una bebé hermosa y saludable. Cada día es un recordatorio de los afortunados que somos”, concluyó.

aciprensa.com

Cada año estas tres niñas se encuentran para recordar su victoria sobre la enfermedad

Se conocieron en marzo de 2014, con ocasión de una sesión fotográfica para sensibilizar sobre el cáncer infantil. La fotografía que las retrata se volvió viral, difundiendo en todo el mundo la historia de las tres niñas que luchaban valientemente por la vida, Rheann Franklin (que ahora tiene 9 años), Ainsley Peters (7) y Rylie Hughey (6).

Y ahora, superada definitivamente la enfermedad, esa cita para recordar el evento se ha vuelto para ellas una tradición anual.

“Intentamos hacer cada año algo ligeramente distinto”, dijo la fotógrafa Lora Scantling. Este año, las niñas han posado con un lazo dorado, simbolizando la lucha contra el cáncer.

“Nos gusta hacer estas foros cada año, porque anima cada vez más a las personas a hablar del cáncer infantil. Esta tradición está contribuyendo a crear consciencia sobre la enfermedad. Y lo necesitamos desesperadamente, considerando que el cáncer infantil obtiene solamente el 4% de la financiación necesaria”, dijo.

Y todo el vestuario para las fotos, precisamente como en los años pasados, ha sido donado también este año por la Penelope’s Children’s Boutique de la ciudad de Oklahoma. También la fundación Ally’s House contribuye a la realización de las sesiones fotográficas.

A Ainsley le encanta estar en primero de primaria, y quiere hacerse mayor para ser mamá, cantante y científica. “Está llena de energía”, dijo la fotógrafa, “canta continuamente”.

Rylie, es “una niña sonriente”, y le gusta hacer gimnasia y bailar.

A Rheann le encantan las artes marciales y comer chocolate. Ella es la niña a quien el cáncer le dejó las señales físicas más evidentes. A causa de las radiaciones a las que fue expuesta, no le crecerá más el pelo. Y probablemente, a causa de la posición en que se encontraba el tumor en el cerebro, los ojos se quedarán dañados. “A pesar de todo”, dijo Scantling, “es una niña increíblemente feliz e audaz”.

“Las niñas se divierten mucho cuando están juntas”, declaró a Today. “Tienen un vínculo muy especial”.

Todavía hoy, las personas que ven las fotos del 2014 siguen contactando con la fotógrafa para saber cómo están las tres niñas.

“Hasta que las niñas quieran, seguiré sacándoles fotos cada año”, dijo Scantling. “Cada año, las niñas cambian un poco, crecen y parecen cada vez más felices y sanas”.

Cuando se les pidió que definieran la enfermedad, las tres niñas no tuvieron ninguna vergüenza ni incomodidad en decir: “El cáncer es un dragón en tu cuerpo”, dijo Rheann. “Y la quimioterapia es el príncipe que te viene a salvar”, añadió Ainsley. La última palabra es de Rylie, y parece que no está equivocada: “Pero el cáncer ha llegado a importunar a las princesas equivocadas”.

Fernando Abad y Pilar Górriz vivieron una historia de amor cuando él tenía 19 años y ella 17

Las redes sociales, en concreto Facebook, ha sido el punto de encuentro y el principio de la segunda parte de la historia en común de Fernando y Pilar que se acaban de casar. Lo que viene a demostrar que hay historias que no se cierran la primera vez.

 

“Esa andadura se quedó adormecida, nos casamos, hemos tenido nuestros hijos, su mujer murió hace tres años y mi marido falleció hace once, hemos sido felices, ahora nos hemos vuelto a encontrar y como hemos seguido siendo los mismos con más madurez y sensatez, lo lógico era seguir la relación porque nos queremos y hemos querido casarnos, sellar nuestro amor en la ciudad de los amantes, en Teruel por lo bella que es”, dice Pilar.

 

Una boda “que queríamos muy íntima”, pero que ha saltado a los medios y  ha sobrepasado a Fernando que  tiene ahora 74 años y a Pilar 72. Este matrimonio no ha gustado a todo el mundo, ni a los tres hijos de Fernando ni a los dos de Pilar.

 

“No les ha debido sentar bien, en principio no querían pero las cosas pasan y nosotros podemos hacer a nuestra edad lo que queramos, ya no estamos en disposición de pedir permiso. Si no les ha gustado, pues lo sentimos. Queríamos una boda íntima, pero al final ha tenido una repercusión muy grande”

 

“Nos hemos casado como los amantes, pero con la diferencia de que ellos no se besaron y nosotros sí” dice Fernando que sin ser una gran apasionado de las redes sociales, “un día miré los mensajes de Facebook, vi los mensajes y retomamos nuestra relación”.

 

Ahora están de viaje, pero no es la luna de miel, “el viaje de novios lo hemos pospuesto hasta mediados de mayo para poder ver el sol de medianoche y las auroras boreales en los fiordos y tiene que ser en esas fechas”.