El juez da la razón a una madre que quería que su hijo hiciera la primera comunión

La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Palma ha dictado recientemente un auto en el que avala la petición de una madre para que uno de sus dos hijos menores pueda realizar unos cursos de catequesis como paso previo a hacer luego la primera comunión. La expareja de la mujer y padre de sus hijos había expresado su oposición a que el niño hiciera ahora la comunión, esencialmente por razones de edad. Los progenitores —hoy separados— y los niños viven en un municipio de Mallorca.

Según publica este lunes «Diario de Mallorca», el fallo de la Sala rectifica una decisión previa del Juzgado de Primera Instancia número 16 de Palma, que en su momento no concedió a la mujer la autorización para poder decidir acerca de si su hijo podía llevar a cabo la catequesis y la primera comunión.

En el recurso de apelación presentado por la madre, estimado ahora por la Audiencia Provincial, la mujer había argumentado que su hijo está bautizado y que acude a actos propios de la Iglesia. La madre había explicado, asimismo, que el niño es educado por ella en la fe católica, si bien en el colegio público al que acude cursa la asignatura de Ética y no la de Religión.

Por su parte, el padre del citado menor, que tiene la custodia compartida de los hijos, se oponía a que el niño hiciera la comunión sobre todo por su «poca madurez» para «comprender el verdadero sentido del sacramento» y porque el propio progenitor consideraba además que la catequesis «constituye un adoctrinamiento».

La resolución de la Audiencia Provincial hecha pública ahora señala que «la primera comunión es, tras el bautismo, el segundo acto importante en la vida de los niños católicos». En ese contexto, para poder acceder al citado sacramento es necesaria «una previa preparación a través de la catequesis». El auto añade que la comunión «suele ir acompañada de una celebración familiar festiva» y apostilla que «en el caso de las niñas, llevan un bonito vestido».

La Sala también se pronuncia con respecto a la oposición del padre del menor a que su hijo hiciera la primera comunión con nueve años. El hombre habría alegado el «poco discernimiento» que se tiene a esa edad y además la «falta de coherencia» con la vida que el niño va a llevar más adelante. El tribunal, sin embargo, considera como «no atendible» la postura del progenitor, «en cuanto no encuentra acomodo en una voluntad contraria a que el niño sea educado en la religión católica».

Los tres jueces —dos mujeres y un hombre— que han dictado la resolución reconocen que no obra en autos «cuál sea la voluntad» del menor, pero añaden que «ello no es óbice para acceder a la petición materna». El auto recuerda, en ese sentido, que «por la edad del niño, no es él quien decide, sino sus progenitores, aun cuando la ley exige que se les oiga a partir de determinada edad».

La Audiencia Provincial resuelve que no encuentra motivo objetivo «por el que deba denegarse a la madre la autorización interesada», al no apreciar «peligro ni perjuicio para el menor», quien «necesariamente» debe realizar los cursos de catequesis para «comprender la trascendencia del acto para el que se prepara».

La resolución concluye señalando que la primera comunión es un acto consecuente al bautismo del niño, que tiene lugar a una edad determinada, que es querida por un progenitor y que no genera daño ni perjuicio alguno al niño ni al padre. Por todo ello, la Sala estima el recurso y la demanda de la madre, que sufragará todo el coste de la primera comunión.

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